MIAMI (Estados Unidos) - El camino de Argentina hacia la Copa del Mundo de Baloncesto FIBA 2027 entra en una nueva etapa con dos desafíos de máxima exigencia. Puerto Rico será el rival en casa y Canadá el adversario a enfrentar como visitante, en el inicio de la Segunda Ronda de los Clasificatorios de las Américas. “Nos tocan dos rivales muy difíciles, que nos van a exigir al máximo. La preparación es clave para llegar bien a esta ventana”, explicó Pablo Prigioni, seleccionador nacional de la Albiceleste. Los sudamericanos llegan a esta instancia después de terminar la Primera Ronda con un récord de 5-1, en el segundo puesto del Grupo D. En la Segunda Ronda integran el Grupo F junto con Uruguay, Bahamas, Panamá, Puerto Rico y Canadá, arrastrando los resultados obtenidos en la fase anterior.
La preparación es clave para llegar bien a esta ventana.
Para el otrora base de la Generación Dorada argentina, uno de los principales retos será recuperar el ritmo competitivo. Los jugadores atraviesan actualmente su período de descanso después de una extensa temporada con sus clubes, por lo que el coach considera importante aprovechar al máximo el tiempo disponible de trabajo previo a los partidos. “El ritmo de juego es lo que se puede echar en falta, por ahí nos vendría bien algún partido amistoso antes”, señaló el actual asistente técnico de los Timberwolves de Minnesota en la NBA. El cordobés también hizo un balance positivo de la última ventana, en la que Argentina consiguió dos victorias y logró contar con todo el plantel. Para Prigioni fue la primera vez desde que asumió el cargo que pudo trabajar con el equipo completo. “Fue muy buena para nosotros porque pudimos ganar los dos partidos. Fue muy lindo verlos juntos y a nosotros nos ayuda también a ver qué potencial tiene el equipo. Fue una buena ventana y ojalá lo podamos repetir este mes”, afirmó.
Más allá de la actualidad de la selección, Prigioni mantiene una filosofía que también marcó su recorrido como jugador, desde sus comienzos en Córdoba hasta su llegada a la NBA a los 35 años: avanzar con paciencia, trabajo y mejora constante. “Creo que si uno se centra en pequeñas cosas, va dando pasos adelante. Incluso cuando uno no se da cuenta que los está dando. Después veremos a dónde uno es capaz de llegar y qué es capaz de conseguir”, finalizó.
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