Isalys Quiñones busca ayudar a Puerto Rico a conseguir boleto a la Copa del Mundo
MIAMI (Estados Unidos) – Isalys Quiñones está llamada a ser unos de los factores-x para Puerto Rico en el Torneo Clasificatorio a la Copa del Mundo Femenina FIBA 2022, en Washington, Estados Unidos.
MIAMI (Estados Unidos) – Isalys Quiñones está llamada a ser unos de los factores-x para Puerto Rico en el Torneo Clasificatorio a la Copa del Mundo Femenina FIBA 2022, en Washington, Estados Unidos. En un equipo de poca estatura como el caribeño, lo que pueda aportar la pívot ante los rivales como EE.UU., Rusia y Bélgica, va a ser crucial en las intenciones de conseguir el boleto.
Quiñones, de 24 años, ha venido creciendo en su juego al mismo ritmo que lo ha hecho el equipo nacional puertorriqueño, que en los años recientes viene de ganar dos medallas de oro en el Campeonato Centrobasket, un bronce en los Juegos Panamericanos, una plata en la FIBA AmeriCup, además de participaciones en la Copa del Mundo de 2018 y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
La jugadora egresada de Dartmouth College en la NCAA, vive un momento dulce en su carrera. Ahora mismo está en su segunda campaña en el baloncesto europeo. Inició la zafra con el Tarbes de Francia en donde pudo actuar en la Eurocup (13.8 puntos y 6.8 rebotes) y ahora pasó al PAOK Tesalónica de Grecia en donde exhibe 12.0 unidades (39% C3) y 7.6 tableros. Lo que más desea es tener una contribución similar con el equipo boricua para tratar de llegar al mundial, pero tiene claro que será un torneo muy complejo.
“Sabemos que somos uno de los equipos subestimados y que no va a ser nada fácil”, dijo Quiñones con respecto al Torneo Clasificatorio a la Copa del Mundo. “Estados Unidos es Estados Unidos, el mejor equipo. A Bélgica lo enfrentamos en los Juegos Olímpicos, sabemos qué traen y Rusia es un equipo joven y fuerte. Va a ser un tremendo reto. Pero tenemos mucha confianza en lo que hemos venido haciendo, en el trabajo de nuestro entrenador Jerry Batista, que es tremendo. Él ha sido como un padre para nosotras. Todos en el equipo nos llevamos muy bien y tenemos mucha energía”, añadió.

Puerto Rico quiere mantener su buena racha en el concierto internacional femenino, pero más allá de lo que pase en el venidero Clasificatorio lo principal para el grupo es seguir adquiriendo rodaje, tal y como sucedió en el torneo olímpico, que pese a no ganar en sus tres presentaciones la experiencia obtenida es incalculable. Quiñones lo describió como una bendición.
“Para mí jugar en los Olímpicos fue cumplir un sueño que nunca pensé que se haría realidad. Fue un honor ser parte del primer equipo de baloncesto femenino de Puerto Rico en estar en esa instancia. Fue una bendición que nunca pensé tener. Estoy muy feliz de poder formar parte de la historia del país que amo”.
“Al estar allí, tuve la oportunidad de ver a atletas muy famosos. Jugadores como Jason Tatum, Luka Doncic o Yao Ming. Para mí la mejor parte de ir a los Olímpicos fue ver a los diferentes atletas, los diferentes tipos de físicos, diferentes tipos de personas y por supuesto competir en el deporte que me encanta. Toda esta gente ha trabajado muy duro para llegar allí. Es increíble ver eso y saber que no eres el único que ha trabajado para lograrlo. Es extraño porque a la vez también te hace sentir como alguien normal porque toda esa gente ha trabajado tanto, así que hay una igualdad. Eso fue lo mejor para mí”.
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Baloncesto por diversión
La pívot de 1.93 metros empezó a jugar baloncesto a temprana edad, entre los siete y ocho años. También practicó otras disciplinas como voleibol, tenis, fútbol y danza, pero definitivamente se quedó en donde empezó a destacar más.
“Desde pequeña mi sueño era jugar en la WNBA, con las Sparks de Los Ángeles (nació en Chula Vista, California). Primero pensaba que no tenía tanto talento, pero me fui dando cuenta que estaba jugando bien en el ‘college’, luego pensé que podía jugar profesional y ahora me encuentro muy bien aquí”, contó.
“Me encanta la vida en Europa. El ritmo es más tranquilo, la gente sale mucho a comer en restaurantes. En lo que se refiere al básquet, el nivel es muy competitivo. Sean partidos de hombres o de mujeres, la gente va a verlos. Creo que el nivel en Francia es mayor que el de Grecia. Me siento muy agradecida por tener esta oportunidad”.
Con respecto a cuáles son sus metas en el mediano plazo, la interna dijo que no piensa mucho en eso, trata de disfrutar cada momento.

“Voy poco a poco. No esperaba ir a unos Olímpicos y lo hice, ahora no sé si iré al Campeonato Mundial. De momento me gustaría continuar jugando en Europa. Juego al baloncesto por diversión, no por dinero. Afortunadamente tengo otras opciones”, aseguró la graduada en Ingeniería.
Por último, Quiñones, consciente de lo que esta camada de jugadoras ha significado para su país, se atrevió a dar un consejo a las chicas jóvenes que vienen detrás y que sueñan ser como ella y sus compañeras de selección.
“Les digo que todo viene con el trabajo duro. Siempre es más fácil rendirse pero siempre hay que hacer lo que se tiene que hacer. Lo primero es la escuela y siempre elegir lo que más les guste”.
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