BUENOS AIRES (Argentina) – Francisco Cáffaro vive un momento especial. A sus 25 años, el pívot argentino se consolidó como una de las figuras de Boca Juniors, conquistó la Basketball Champions League Americas 2025-26 y fue distinguido como MVP del Final Four, confirmando su impacto en la élite del baloncesto continental. El interno promedió 13,5 puntos, 8,0 rebotes y 22,0 de valoración en la fase decisiva, liderando a su equipo a alzarse con el título en casa. “Lo más importante siempre es lo que pudimos lograr como equipo”, aseguró Cáffaro en una entrevista con FIBA Americas. “Pero los logros personales también son un mimo al corazón. Hace un año no me podía imaginar esto”, añadió.
El presente del jugador tiene un componente emocional especial: viste la camiseta del club del que es hincha desde niño. “Todo argentino sabe lo que es Boca, lo que representa su gente. Poder estar acá y representar a todos los bosteros significa muchísimo”, expresó el interno que confesó que su afición por el club fue gracias a la influencia de su hermano Agustín. "Él siempre fue muy fanático de Boca y nos contagió a mi hermano Esteban y a mí". Ese vínculo se sintió con fuerza en el Final Four disputado en Obras Sanitarias, donde el apoyo del público fue determinante. “En Estados Unidos nosotros teníamos la cancha llena siempre, 16.000 personas todos los partidos. Pero la gente de acá alienta más que toda esa gente junta. No se compara. Es algo que te empuja y te motiva muchísimo”, afirmó, comparando la experiencia con sus años en la NCAA.
El camino al campeonato no fue sencillo. Boca llegó con altibajos desde la liga local, pero dio un salto de calidad en el momento clave. “Sabíamos que estábamos listos para el desafío, pero no esperábamos ganar con esa diferencia”, dijo en referencia a los triunfos ante Flamengo en Semifinales y luego sobre SESI Franca en la Gran Final.
Cada uno dio un paso adelante para lograr algo que el club venía buscando hace tiempo”.
El título, además, le permitirá al equipo disputar la Copa Intercontinental FIBA, uno de los grandes objetivos de la temporada. "Una de las razones por las cuales tomé la decisión de venir a Boca, fue porque sabía que íbamos a tener competición internacional. Son torneos muy importantes", aseguró.
Confianza, oportunidad y preparación
El crecimiento de Cáffaro estuvo marcado por una combinación de factores: preparación, minutos en cancha y confianza. “Uno tiene que estar preparado, pero también hay un poco de suerte”, explicó. “Tuve muchos minutos al inicio y eso me ayudó a construir una confianza que no sentía hace años”. Esa evolución se refleja también con la Selección Argentina, donde viene siendo uno de los referentes en los Clasificatorios a la Copa del Mundo FIBA 2027, con promedios de 16,5 puntos y 8,0 rebotes.
En medio de la temporada, el pívot sufrió una lesión de tobillo que lo mantuvo fuera de acción durante varias semanas. Lejos de frenarlo, la situación lo fortaleció. “Sabía que iba a volver porque ya había pasado por cosas peores”, comentó. “Estas situaciones hay que saber gestionarlas para salir mejor”. A eso se sumó el cambio de entrenador en el equipo, con la llegada de Nicolás Casalánguida. “Sabemos que todos los entrenadores son distintos, pero por suerte me siento cómodo con su estilo”, señaló. Lejos de conformarse, Cáffaro mantiene una mirada clara sobre su evolución. “Siempre hay que tratar de dar un paso adelante. A veces será uno atrás, pero al otro día hay que dar dos hacia adelante”, reflexionó. “No hay un límite si uno da el cien por cien”.
Raíces que sostienen
Más allá del éxito, el jugador no olvida de dónde viene. Nacido en Piamonte, un pequeño pueblo argentino, comparte una historia única junto a sus hermanos, también jugadores profesionales. “Nunca nadie lo hubiese imaginado. Venimos de un pueblo sin básquet profesional y hoy los tres jugamos profesionalmente y representamos a la selección”, contó. “Es algo que vamos a recordar toda la vida”. Tras el título continental, Boca no se detiene. El objetivo inmediato es claro: ir por la liga local. “Esto es Boca, se apunta a todo”, sentenció Cáffaro. “Sabemos que ahora lo que queda es la liga y a eso vamos”. En su mejor momento, con confianza, rodaje y un título continental bajo el brazo, Francisco Cáffaro ya no es solo una promesa. Es una realidad que sigue creciendo.
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