Leyendas de la Copa del Mundo: Jean-Jacques Conceicao
MADRID (FIBA Basketball World Cup) – Los angoleños han tomado un protagonismo en el continente africano durante el último cuarto de siglo. Este verano, Carlos Morais lideró al equipo nacional al título en el AfroBasket de Abidjan, Costa de Marfil, y fue nombrado como el jugador más valioso de la competición. ...
MADRID (FIBA Basketball World Cup) – Los angoleños han tomado el protagonismo en el continente africano durante el último cuarto de siglo. Este verano, Carlos Morais lideró al equipo nacional al título en el AfroBasket de Abidjan, Costa de Marfil, y fue nombrado como el jugador más valioso de la competición.
Joaquim Gomez fue el jugador más valorado del AfroBasket de 2009 en Libia tras liderar a los angoleños al título. Otros jugadores que enorgullecieron a la nación vistiendo la camiseta han sido Miguel Lutonda, Carlos Almeida, Eduardo Mingas y Olimpio Cipriano.
Pero mucho antes de que todos ellos triunfaran en Luanda había un chico llamado Jean-Jacques Conceicao. El ala-pívot de 2.00 era el jugador más dominante de Angola y una de las caras más reconocibles de África dos décadas atrás.
El ayudó a que su equipo se convirtiera en el mejor del continente y en cimentar las bases del baloncesto en Angola. Elegido para el salón de la fama FIBA de 2013, el enérgico Conceicao ha jugado en tres Mundiales FIBA.
Tras promediar más de 17 puntos en el campeonato de España en 1986, mejoró hasta los 18 en Argentina cuatro años después. Conceicao también participó en el Mundial FIBA de 1994.
Para cualquiera que le haya visto jugar en esos eventos o en las Olimpiadas de 1992 donde Angola fue el primer oponente del Dream Team estadounidense, hay un acuerdo universal sobre su gran influencia en la cancha.
Nacido en Kinshasa, República del Congo, en 1964, alcanzó la fama en el deporte como miembro del poderoso equipo angoleño del Primeiro de Agosto en Luanda donde jugó desde 1982 a 1988.
Hasta el final de su carrera, que duró hasta el año 2003, Conceicao jugó en Europa y disfrutó de sus mayores éxitos en Portugal. De 1988 a 1996, brilló con el Benfica en Lisboa, ganando siete campeonatos de liga, seis copas de la liga, cinco copas portuguesas y cuatro supercopas lusas.
Tras esto, jugó para el Limoges en Francia y para Unicaja de Málaga en España para posteriormente regresar a Lisboa para jugar en el Portugal Telecom de 2000 a 2003 y conseguir tres coronas ligueras más, dos copas y una supercopa.
Pese a todo, fue mejor conocido por sus actuaciones con Angola, a quienes lideró en siete victorias en el AfroBasket de 1992 a 2003. Eso le sirvió para no ser reverenciado sólo en Angola, sino en todo el continente.
Como parte de la celebración del 50 aniversario de la fundación de FIBA África en 2011, fue nombrado como el jugador más valioso de la historia del continente.
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