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25 julio, 2021
07 agosto
04/08/2021
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Se despidió Luis Scola con un enorme legado

MIAMI (Estados Unidos) – Faltando poco más de 50 segundos para el final, con el encuentro ya definido a favor de Australia, el entrenador Sergio Hernández decidió sustituirlo. Mientras se dirigía hacia el banquillo todo se detuvo, los aplausos de sus compañeros, de los árbitros e incluso de sus rivales, comenzaron a sonar y Luis levantó su mano en señal de agradecimiento. Los aplausos continuaron con más fuerza, se tuvo que levantar de su asiento para volver a agradecer.

Fue el último partido de Luis Scola con la selección de Argentina, que no pudo avanzar de los cuartos de final en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 al ceder frente a los oceánicos. No fue el resultado acorde con la carrera de “Luifa”, pero el reconocimiento de todos fue el reflejo de su grandeza.

"Me voy en paz. Intenté apartarme de todo este último año, pero se me vino todo de golpe. Intenté mantener la compostura todo lo que pude. Estamos todos viviendo una situación muy especial, haber visto (aplaudiendo) a los rivales, a los periodistas, a los árbitros, me golpeó un poco. Intento apartarme de estas situaciones pero fue un poco un golpe bajo, estaba esperando terminar el partido. No sé muy bien qué decir, terminó y ya está. Estoy un poco golpeado emocionalmente, me agarró con la guardia baja. Le agradezco mucho a la gente de Australia, fue un reconocimiento que tiene un valor increíble. Tener el respeto de tus contrincantes es, quizás, el elogio final, el elogio más grande que hay. Me voy muy contento, me voy en paz", dijo Scola después del encuentro en el que aportó siete puntos y cuatro rebotes.

Con el retiro del ala pívot, se va de la cancha el último jugador activo de la “Generación Dorada” de Argentina que se colgó la presea áurea en los Olímpicos de Atenas 2004, sin duda, la mayor gesta en la historia del baloncesto de ese país.

Scola, además de esa medalla de oro, también exhibe en su palmarés el metal de bronce en los Juegos de Beijing 2008, dos campeonatos de las Américas (2001 y 2011), un oro panamericano (2019) y dos medallas de plata en los Campeonatos Mundiales FIBA de 2002 y 2019.

El nacido en Buenos Aires, a sus 41 años de edad, en esta justa en Tokio se convirtió en uno de los siete jugadores que han actuado en cinco Juegos Olímpicos. La selecta lista la integran el brasileño Oscar Schmidt, el australiano Andrew Gaze, el puertorriqueño Teo Cruz y los españoles Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández y Pau Gasol.

También alcanzó el cuatro peldaño entre los máximos anotadores en la historia de los Olímpicos y ya ostentaba el segundo lugar en puntos en campeonatos mundiales.

"Él fue el mejor y más increíble jugador que ha nacido en nuestro territorio. Nos llevó a lugares insospechados. Lo único que se me ocurre es decirle gracias”, comentó sobre Scola el entrenador Hernández a la Confederación Argentina de Básquetbol. “Nos enseñó a todos lo que es la ética de trabajo, lo que es honrar el trabajo. Nos enseñó que ganar es importante, pero no es trascendente, que lo trascendente es otra historia. Nos enseñó que sí se puede. A honrar lo que hacemos, pero no por el básquet en sí, sino que toda persona de bien debe honrar lo que hace, y no poner excusas. Lo vamos a extrañar un montón, pero dejó lo más importante que es eso, y trataremos de seguir nuestro camino con ese mensaje y esa lección que nos dio", añadió.

Desde su debut en 1999 en el Campeonato Sudamericano de Bahía Blanca, Argentina, Scola participó en un total de 22 torneos internacionales, incluyendo Tokio 2020. En ese transitar solo se ausentó en el Campeonato FIBA Américas de 2005. Es el líder histórico de la selección argentina en partidos disputados con 173 y en puntos anotados con 2857. Razones de sobra para irse en paz, como él mismo lo dijo.

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